Afforestt, creando bosques urbanos

En 2011, Shubhendu Sharma, ingeniero industrial de la India, comenzó enseñando a la gente cómo hacer bosques en sus casas. Sharma se dedica ahora a reforestar ciudades de todo el mundo. Ya ha plantado más de 400.000 árboles.
Leerlo te llevará 4 minutos

En 2011, Shubhendu Sharma, ingeniero industrial de la India, comenzó enseñando a la gente cómo hacer bosques en sus casas. Sharma se dedica ahora a reforestar ciudades de todo el mundo


En 2009, el ingeniero Shubhendu Sharma conoció al botánico japonés Akira Miyawaki, que es experto en reforestación en zonas degradadas. Fue durante una visita que Miyawaki hizo a la fábrica de Toyota donde Sharma trabajaba. El botánico tenía planeado hacer un pequeño bosque en las instalaciones con un método propio.

Tal fue la impresión e interés de Sharma, que en poco tiempo ya había creado un bosque en el patio trasero de su casa. Con el tiempo, comprobó que la calidad del aire en la zona mejoró. En ese momento tomó una decisión: mejorar el método Miyawaki y emprender su propio proyecto. Un plan al que llamó Afforestt.

Hoy, Sharma ya ha plantado más de 400.000 árboles en países como Estados Unidos, Holanda, Francia, Paquistán, India o Nicaragua. Todos en zonas verdes, empresas, hoteles y hasta en un zoológico. Nuestro país está ahora entre sus próximos objetivos.

Ya ha visitado Madrid con el objetivo de crear en el Matadero el primero en España. “El primer bosque en un país es siempre el más importante.  Usando solo materiales locales en un espacio equivalente a seis plazas de parking y por el precio de un iPhone es posible crear un pequeño bosque salvajede 300 árboles”, asegura.

Cómo crear un bosque urbano con éxito

Lo primero es identificar la vegetación local. “Es fundamental elaborar un listado de especies autóctonas que existan en los bosques naturales de alrededor”, afirma el fundador de Afforestt. Normalmente, los bosques naturales tienen tierra fértil, con nutrientes y condiciones para crecer. “Si queremos utilizar la tierra estéril de la ciudad, primero tendremos que ir al bosque natural para tomar una muestra de la tierra e identificar qué tipo de microorganismos y propiedades contiene. De esa forma, podremos mejorar su capacidad porosa, conseguir que esté más blanda y fortalecer las raíces”, afirma.

Sharma lamenta que, por ejemplo, en Australia se plantan árboles originarios de la India y que, a su vez, en la India se cultivan los procedentes de China. “Todo el mundo quiere lo que no tiene. Eligen las plantaciones con criterios ornamentales perdiendo el rastro de la vegetación local”, denuncia.

Además, sostiene que en la mayoría de ciudades estos proyectos carecen de criterios de sostenibilidad. “En el Retiro, por ejemplo, apenas hay más de dos variedades de árboles y mucho espacio perdido”.

Método Miyawaki para crear bosques urbanos

“Con el método Miyawaki plantamos entre 50 y 100 especies de alturas diferentes en un mismo bosque. Debido a esto, el oxígeno y la absorción de la contaminación son 30 veces mayores que en un monocultivo. Los bosques atraen nubes cargadas de lluvia y, al mismo tiempo, la humedad que emiten favorece la creación de nubes”.

Uno de los mayores desafíos que a los que hacen frente es obtener especies autóctonas. “No suelen existir bancos de semillas y perdemos mucho tiempo que podríamos ahorrar. En India, estamos elaborando uno propio. Nuestro objetivo es conseguir que cada país haga el suyo, por eso necesitamos un enfoque científico sobre la reforestación”, asegura.

Una vez seleccionadas las semillas y acondicionado el suelo con la mezcla de biomasa local, toca clasificar las especies en cuatro capas en función de su altura. “Plantamos variedades pequeñas y grandes una al lado de la otra para que crezcan juntas. Con esto, estamos creando un bosque con diferentes niveles que, al subir, será completamente verde y denso”.

Gracias a esto, las especies plantadas se desarrollan hasta diez veces más rápido que las de un bosque tradicional. Los árboles crecen un metro al año y, en una década, alcanzan a un ecosistema salvajede un siglo.

“Si los mismos árboles se hubiesen plantado por separado, nunca hubieran crecido tan rápido”, afirma. A través de este método, los bosques continúan vivos sin necesidad de intervención humana. Lo esencial es que “nunca podamos ni cortamos los árboles”.

Sus raíces se entremezclan, se ayudan mutuamente y crecen como si fuesen un solo organismo. En solo dos años, son tan densos que bloquean el sol manteniendo el suelo siempre fresco. Además, las hojas que se desprenden se convierten en fertilizante natural para la tierra. De esta manera, no se necesitan químicos.

“Para mantener la humedad de la tierra, la superficie se cubre con una gruesa capa de césped. Así, cuando hace calor el agua no se evapora y cuando hace frío solo se hielan las hierbas dejando intactas las semillas”, sostiene.

Una de las preguntas que nos haremos es: ¿cómo controlamos su expansión? Sharma lo explica: “Introducimos la mezcla de biomasa local para que el suelo empiece a respirar de nuevo, pero las semillas solo pueden crecer donde hay tierra. Si cae una fuera del perímetro cultivado, no podrá germinar”.

Beneficios de la reforestación con bosques urbanos

La reforestación aporta grandes beneficios para la población. “La gente que vive en las ciudades no se siente conectada con la naturaleza. Las urbes se calientan tanto que nunca llueve y hace demasiado calor. También surgen problemas de salud como enfermedades respiratorias o depresión”.

“Nuestra forma de trabajar permite ahorrar millones de euros porque los bosques se mantienen solos y aprovechar espacios perdidos para generar un impacto positivo sobre el microclima”, afirma Sharma.

¿Qué hay de su aportación al cambio climático? El fundador de Afforestt aborda el tema desde una perspectiva local: “Todos hablan del cambio climático a escala global. Sin embargo, creo que si no somos capaces de solucionar el calentamiento local, nunca vamos a poder pensar en términos globales. Convirtamos las tierras en bosques. Los espacios públicos, las empresas y nuestras casas en zonas verdes. Estamos gastando fertilizantes, agua, recursos humanos y dinero en tierras estériles inútilmente. Tres años bastan para generar un gran impacto y reducir los gases de efecto invernadero y el calentamiento de las ciudades”.

El resultado es que los bosques de Afforestt en todo el planeta han recuperado calidad de vida y el medioambiente. Llueve más, el calor disminuye y el aire es mejor. Akira Miyawaki dice que el bosque es un lugar tan lleno de árboles que casi no puedes caminar por él.

Dan igual las dimensiones porque puede crecer hasta en el patio de tu casa. Desde que Sharma conoció al científico, difunde su mensaje y quiere que los demás también lo hagamos: “Gracias a este pensamiento y acercándonos a nuestros bosques abandonados, podemos hacer del planeta y de nuestras vidas algo mejor”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Quizás te guste

El final del uso del petróleo está próximo

¿Abandonaremos el petróleo porque será demasiado caro o porque habremos encontrado alternativas? Esta materia prima está presente en todos los aspectos de nuestra vida, ¿te imaginas un día a día sin usarlo?

A la conquista del material del futuro del modo más sostenible

José Manuel Estrada, uno de los socios de Trovant Technologies, explica cómo han obtenido el material que está llamado a ser el que revolucione la forma de generar energía.

Hacia un mundo sin facturas de papel

En la actualidad, son muchas las preguntas que se nos presentan sobre cómo una empresa puede evitar costes innecesarios o mejorar su productividad. Si a esto se une la posibilidad de generar un menor impacto negativo en el medioambiente, aparecen nuevas cuestiones… ¿Facturas electrónicas o en papel?