Bombillas LED y banca sin papel: un esfuerzo contrarreloj por el cambio climático

Banco Santander está comprometido con un futuro más sostenible. Hace ya años que lanzó un plan de eficiencia que ha reducido la huella ambiental del grupo e involucrado a los trabajadores en la disminución del consumo y el reciclaje.

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Banco Santander está comprometido con un futuro más sostenible. Hace ya años que lanzó un plan de eficiencia que ha reducido la huella ambiental del grupo e involucrado a los trabajadores en la disminución del consumo y el reciclaje.


Entre las noticias que a diario alertan de los efectos del cambio climático, en ocasiones aparece un tímido rayo de luz que anima a seguir luchando por un futuro sostenible. El reciente estudio La infraestructura actual de combustibles fósiles no nos compromete aún a un calentamiento del 1,5°C, publicado en Nature Communications, señala que el mundo podría evitar que la temperatura del planeta aumente 1,5 grados, como fija el objetivo alcanzado en la Cumbre del Clima de París en 2015. Eso sí, el 64% de probabilidades de salvar el planeta que calcula la revista estaría sujeto a un cambio basado en la descarbonización y el fin del uso de los combustibles fósiles. No parece fácil.

Por eso, en la estrategia integral contra el mayor reto global que afronta esta generación, urge tomar medidas y toda aportación es necesaria. Frenar las consecuencias medioambientales, sociales y económicas del cambio climático exige un esfuerzo conjunto de todos y el sector financiero tiene un papel fundamental. Banco Santander está comprometido a ayudar tanto en los procesos internos de cada oficina como en su estrategia y modelo de negocio, a favorecer y apoyar la transición hacia una economía baja en carbono.

El Banco Mundial alertaba en el más reciente Foro de Davos del efecto que el aumento de las temperaturas puede provocar en la economía: un aumento de 2,5°C provocaría un recorte del 15% del PIB mundial, mientras que 3 grados supondría la pérdida del 20% del PIB de la economía global. Con el fin de trabajar por un futuro sostenible, Banco Santander puso en marcha en 2012 su primer plan de eficiencia energética, la primera piedra de una cadena de acciones que desembocó en una estrategia trianual: el Plan de Eficiencia 2016-2018, con más de 200 iniciativas relacionadas con la sostenibilidad y la eficiencia energética.

Los objetivos eran reducir el consumo eléctrico de los edificios en un 9%, el consumo de papel en un 4 y las emisiones de gases de efecto invernadero en otro 9 por ciento. Estas metas se cumplieron al 100% un año antes de lo previsto, de acuerdo con el Informe de Sostenibilidad de 2017.

Edificios eficientes

¿Qué se ha hecho hasta llegar a este punto? Reducir el consumo energético era prioritario, por lo que la entidad cambió las bombillas tradicionales por LED en las oficinas de Reino Unido, Polonia y en la Ciudad Grupo Santander de Boadilla del Monte (Madrid) e instaló sistemas de monitorización energética en las sucursales. Además, estableció un control de encendido y apagado de luces, se regularon las temperaturas y se sustituyeron los equipos por otros más eficientes. En su sede corporativa de Boadilla, el grupo ha instalado una cubierta vegetal en sus 25 edificios energético-eficientes.

Según el informe antes mencionado, Banco Santander consumió 1.112 millones de kilovatios por hora, un 5,6% menos que el año anterior. Además, el 43% de la energía consumida por todo el grupo en 2017 fue de origen renovable, una cifra que supera la cuota mínima establecida por la Unión Europea de cara a 2030, que quedó en un 32% tras un reciente refuerzo de los objetivos acordado por los Veintiocho en línea con los compromisos alcanzados en el Acuerdo de París. En las oficinas de España, Reino Unido y Alemania, el consumo renovable alcanzó el 100%.

Desde 2009, Banco Santander ha optado por medir, calcular y controlar cada año su huella ambiental, es decir: los consumos, las emisiones y los residuos que genera el grupo en todas las instalaciones que tiene en el mundo. Todas estas iniciativas han sido reconocidas por el Dow Jones Sustainability Index que ha valorado con la máxima puntuación, 100 puntos, la gestión ambiental interna del banco y ha seleccionado a Santander como el Mejor Banco dentro del Newsweek Green Ranking, que analiza el mismo indicador.

En un contexto de cambio climático, la ONU y WWF abogan por abordar una transformación en los modelos de producción, consumo y de generación de energía que sea una transición “justa” y pacífica que involucre a los ciudadanos. En el avance hacia una economía descarbonizada, habrá que contar con las consecuencias que los cambios tendrán sobre las personas involucradas en las industrias fósiles mientras se buscan alternativas. Las grandes empresas tienen el desafío de respaldar este proceso. “El cambio climático supone un reto para nuestros clientes”, indica el banco en el informe. 

Financiación sostenible

Así, el grupo ha participado en la financiación de proyectos de energías renovables, como parques eólicos y plantas fotovoltaicas. En 2017, lideró la financiación del parque eólico Reynosa III en México, la mayor instalación en América Latina, que con 424 MW tiene capacidad para abastecer de energía a 786.915 hogares. Por otro lado, Banco Santander Chile ejerció como coordinador principal de la emisión del primer bono verde emitido por una empresa de ese país latinoamericano. Los bonos verdes son productos de financiación sostenible que están destinados a proyectos que cuidan el medioambiente al tiempo que dan rentabilidad al inversor.

El fomento de fuentes renovables es otro pilar de esta estrategia. El sector de la energía verde señaló en 2017 al grupo Santander Global Corporate Banking por segundo año consecutivo como el prestamista líder para renovables en Estados Unidos, una mención que se enmarcó en la decimocuarta edición de los Premios Power Finance & Risk de la revista Euromoney. Además, lanzó la primera gama de fondos de inversión sostenibles en España.

El compromiso de todos es clave en esta transición. En este sentido, bajo el marco del programa Nuevas Formas de Trabajar, los empleados han llevado a la práctica diferentes iniciativas encaminadas a reducir el consumo y fomentar una recogida selectiva de residuos en los edificios del grupo para favorecer el reciclaje. En la agónica carrera contra el mayor desafío global de todos los tiempos, es necesario que todos encaminemos nuestros esfuerzos a combatir el cambio climático.

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