Bike sharing: bicicletas de alquiler compartido en Londres

Aunque metro y autobús siguen constituyendo las piezas claves de la movilidad interurbana, la capital inglesa es la ciudad que más ha desarrollado el bike sharing. 

Leerlo te llevará 3 minutos
La capital inglesa es la ciudad que más ha desarrollado el bike sharing en los últimos años gracias a los sistemas informáticos

Una buena red de transportes públicos define las ciudades del siglo XXI. En la actualidad, metro y autobús siguen constituyendo las piezas claves de la movilidad interurbana. Sin embargo, en los últimos años, un nuevo medio de transporte público se ha popularizado. Hablamos del bike sharing, que consiste en compartir bicicletas a cambio de un precio asequible y usarlas para realizar trayectos cortos.

Muchos asocian este concepto con la economía colaborativa, que ha puesto en jaque a las tradicionales prácticas de consumo. Se trata de un modelo que aprovecha las nuevas tecnologías para facilitar el acceso a bienes y servicios cuando al consumidor le resulte conveniente. Lo que quieres, cuando lo quieres, en un solo clic. Además, la comunidad de usuarios juega también un papel esencial al tejer una red de confianza que da seguridad a los intercambios.

El bike sharing consiste en compartir bicicletas para realizar trayectos cortos

El bike sharing encaja con esta idea. Su historia es más larga de lo que solemos pensar. Las primeras experiencias europeas con un sistema público de bicicletas tuvieron lugar en los años sesenta del siglo XX. Sin embargo, fue a principios de la década pasada cuando se produjo el boom de esta tendencia gracias a la expansión de los sistemas informatizados.

Desde entonces, son muchas las grandes urbes del mundo que han incorporado el bike sharing a su red de transportes públicos. En ese sentido, Londres despunta como la ciudad europea con un mayor desarrollo de red ciclista.

Su clima lluvioso no fue un inconveniente para que la capital británica, en colaboración con Banco Santander, apostara por un programa público de alquiler de bicis. Santander Cycles ha sido diseñado para realizar trayectos cortos recorriendo Londres y está considerado por muchos una de las mejores y más extensas redes de Europa. Sus 800 estaciones de carga y sus 12.000 bicicletas, las cuales están disponibles 24h los 365 días del año, avalan esta afirmación.

La fórmula del éxito londinense se basa en los múltiples beneficios del bike sharing. A todas luces, el alquiler de una bicicleta es mucho más económico que el resto de transportes tradicionales. Un consejo: con dos libras puedes alquilar una Santander Cycle durante 24 horas y realizar los viajes que quieras – estando seguro de que cada viaje dura menos de 30 minutos.

Santander Cycles te permite hacer los viajes que quieras por 2 libras al día, estando seguro de que duran menos de 30 minutos

Otra gran ventaja es su indudable comodidad. No nos referimos a los sillines, sino a lo fácil que es usar el servicio. Con tu tarjeta de crédito o débito puedes acceder al sistema sin necesidad de registrarte. Es sencillo: contratas en la terminal de carga, te mandan un código, desbloqueas la bici, conduces y la dejas en la estación de carga que mejor te vaya. La aplicación te permite un viaje aún más fácil al saber cuantas bicis están disponibles en cada estación de carga y si están llenos o no.

Además, no podemos obviar lo positivo que es el bike sharing para el medioambiente. El uso de la bici reduce la contaminación y descongestiona el tráfico, y es la excusa perfecta para hacer un poco de ejercicio y despejar la mente.

Con el turismo en bicicleta puedes descubrir rincones de las ciudades que, de otra manera, pasarían desapercibidos

Por último, pero no menos importante, el Santander Cycle Hire permite conocer Londres desde otra perspectiva. Así, te ahorrarás tiempo y dinero en abarrotadas estaciones de metro como Piccadilly Circus. También podrás disfrutar del paisaje en lugar de contemplar las paredes del metro, aunque sea el más antiguo del mundo. En resumen, es una forma menos rígida que el transporte tradicional y no tienes que controlarla constantemente.

El turismo en bicicleta ofrece la posibilidad de descubrir rincones de las ciudades que, de otra manera, pasarían desapercibidos. Hay rutas temáticas para todos los gustos. En el célebre barrio de Notting Hill, empieza un itinerario para los amantes de los parques que pasa por el exótico Kyoto Garden. El recorrido puede terminar en el inmenso Hyde Park, donde se puede aparcar la bici, tumbarse en el césped o bien atender a los discursos de los oradores en el Speaker’s Corner.

No obstante, recuerda que los trayectos deben ser cortos. Así que, mientras cumplas esa regla, puedes diseñar la ruta que más te apetezca. Si llevas toda la mañana viendo momias y reliquias en el British Museum, en menos de veinte minutos te plantas en el increíble mercado de Camden.

En media hora y con un poco de pedaleo se pueden hacer maravillas. En ese tiempo cubres la distancia que hay desde la icónica torre de Londres hasta los pies del Big Ben. La capital británica no solo son palacios victorianos, parques, mercados y cafés. El clima, los sonidos y los olores también forman parte de la cultura londinense. No te la pierdas, coge la bici y conócela. Ahórrate dinero y descubre Londres a tus anchas. Recuerda alquilar una Santander Cycle y llega feliz y contento.

Por Joan Marc F. Hernández

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Quizás te guste

A la conquista del material del futuro del modo más sostenible

José Manuel Estrada, uno de los socios de Trovant Technologies, explica cómo han obtenido el material que está llamado a ser el que revolucione la forma de generar energía.

Hacia un mundo sin facturas de papel

En la actualidad, son muchas las preguntas que se nos presentan sobre cómo una empresa puede evitar costes innecesarios o mejorar su productividad. Si a esto se une la posibilidad de generar un menor impacto negativo en el medioambiente, aparecen nuevas cuestiones… ¿Facturas electrónicas o en papel?